jueves, 13 de septiembre de 2007

CAOS


TOMADO DE LA COLUMNA DE Manuel Guzmán Hennessey DEL PERIÓDICO EL COLOMBIANO.


Un economista caótico





Por
Manuel Guzmán Hennessey

Desde esta semana se encuentra en las librerías el libro más reciente del profesor Douglas North (La comprensión del proceso de cambio económico, Editorial Norma). Un sugestivo título, en el cual North, premio Nobel de Economía 1993, incorpora el enfoque cognitivo de las ciencias del caos, al análisis evolutivo de las economías.

Propone el concepto de eficacia adaptativa como modelo contrapuesto a la eficiencia distributiva de Stiglitz.

El neurocientífico Rodolfo Llinás había dicho, en "El cerebro y el mito del yo" (2003) que la principal función del cerebro humano no es la de generar comportamientos, sino la de adaptarse a los cambios, la de ver anticipadamente lo que vendrá, y tomar las acciones preventivas pertinentes.

North incorpora el tema de las creencias y los modelos mentales mediante los cuales los individuos interactúan con sus realidades, por lo cual subraya que las decisiones macroeconómicas se hacen a la luz de esa percepción mediatizada por la cultura.

Pero como el fin de tales decisiones es disminuir la incertidumbre, se supone que los economistas deben disponer de un aparato perceptivo de alta calidad, para no errar en lo que ven, o -lo que sería peor- para entender que, en ocasiones pueden no ver que no ven.

La economía del siglo XX devino en ciencia predictiva, y se apoyó en el método de la física clásica: la linealidad. Pocos fueron los esfuerzos por incorporar un método que garantizara una visión más totalizadora de la realidad, como el que sugiere David Bohm en "La Totalidad y el orden implicado".

North parece ser esta rara avis, pues ha cambiado el eje de su investigación, de los aspectos políticos de la economía a los mentales y cognitivos, y propone una óptica nueva para entender el desarrollo económico.

Los comentaristas que de esto saben (y esta columna se apoya en dos de ellos: los profesores Gonzalo Caballero y Christopher Kingston, de las universidades de Vigo, España y Stanford, Estados Unidos), han dicho que la reciente obra de North "rompe las fronteras tradicionales de la ciencia económica, y no pasará desapercibida para los economistas, y demás científicos sociales". Cosa parecida opina el profesor Alfonso Otero, quien a pesar de que aún no ha leído este libro, me dio las pistas claves (instituciones y desempeño económico) para que yo rastreara al "economista caótico", que desde hace tiempo ando buscando. Las pistas son: Denzau y North, 1994; North, 2000 y Mantzavinos, North y Shariq, 2001.

Opina North que la función de la economía es la de inducir a la sociedad a la adquisición de conocimiento con el fin de que mejore su capacidad de innovación, corra más riesgos y acreciente su actividad creadora. Plantea que en un mundo caracterizado por la incertidumbre, nadie conoce la respuesta correcta a los problemas que confrontamos; por lo tanto, nadie es capaz de "maximizar" las ganancias efectivamente, de lo cual se deduce que la sociedad que se arriesgue a ensayar tendrá mayores probabilidades de resolver sus problemas.

Al oponerse al modelo de Stiglitz, pone en duda la función del Estado como organizador de las reglas del juego que conducen al crecimiento económico; y plantea que su papel es estimular la participación económica y creativa de todos los ciudadanos. Vale decir, un ejercicio pleno de la libertad, que interprete de verdad el más complejo, el más caótico y el más veleidoso de todos los sistemas, el de los seres humanos interactuando entre sí, y con el medio ambiente.

Nota aparte: Otra noticia se coló esta semana, en medio de la vorágine: el 22 de mayo, el Sol, a instancias del buen Mercurio, entró en Géminis. Y un aluvión de mariposas púrpura se instaló en mi ventana.

*Director del Centro de Aplicaciones de la Teoría del caos

guzmanhennessey@yahoo.com.ar